Saturday, June 24, 2006

Idelfonso Falcones Autor de "Catedral del mar": El nuevo fenómeno editorial español


Le dicen "el fenómeno Falcones". Tiene 47 años, maneja una moto Harley, es abogado y publicó una novela histórica que se transformó en el último gran éxito editorial español.Se trata de Idelfonso Falcones que con su primera novela llamada "Catedral del mar" (Grijalbo) logró opacar el ultrapublicitado lanzamiento de "Travesuras de una niña mala", de Vargas Llosa; desbancando de paso del primer lugar de ventas a Pérez Reverte.La obra de este recién llegado al mundo de la literatura ya sobrepasó la décima edición y todo indica que no se dentendrá pronto.Los medios españoles informan que "La catedral del mar" ha llegado dónde pocos llegan: los usualmente no lectores. La novela se lee en el metro y en los buses, de ella se habla en los programas de televisión, y se prepara su lanzamiento mundial.La novela, inspirada en la construcción de una basílica medieval de Barcelona, se acerca a los 500 mil ejemplares vendidos y transformó a su autor en una estrella mediática, un fenómeno poco usual en el mundo hispanohablante.La novela cuenta la historia de una parte de la Barcelona Medieval, en un momento de expansión demográfica, guerras y persecuciones, y tiene como eje el trabajo colectivo de la construcción de la Basílica de Santa María del Mar.Una construcción real cuya historia inspiró a Falcones a investigar sobre la época y finalmente a escribir la novela.Falcones se ha transformado en todo un personaje no sólo por el éxito logrado, sino también por el camino recorrido.Su biografía y estilo de vida llaman la atención de un ambiente en donde los debutantes suelen dar sus primeros pasos en la juventud y sin una cuenta corriente tan abultada como la de este exitoso abogado que se jacta de haber sido jinete profesional y empleado de un bingo antes de vérselas con el Derecho.El manusciro de mil páginas de su novela fue rechazado por siete editores que seguramente deben estar lamentándose. La crítica del suplemeto El Cultural de El Mundo dijo: "ojalá todos los best sellers fueran así".Random House, el conglomerado editorial matriz de Grijalbo, prepara su lanzamiento en Chile para octubre próximo.

Sunday, June 11, 2006

OPINIÓN A propósito de un aniversario:
Heidegger otra vez

Ernesto Rodríguez Serra


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"Tiene razón cuando dice que el desplazamiento de los obreros de Silesia no es tan distinto a la muerte en las cámaras de gases".
Foto:Reuters



¿Qué nos molesta en el filósofo, hasta el punto de que preferimos alejarnos por un tiempo de su larga obra?



ERNESTO RODRÍGUEZ SERRA

La sombra de Heidegger, ¿o su imagen?, ha vuelto a aparecer. Los grandes pensadores no se pierden de nuestro horizonte; también la sombra de Wittgenstein y Walter Benjamin se convierten en presencias vivas cada vez que nos hacemos cuestión de nuestro tiempo.

La grandeza del pensar de Heidegger, que sólo puede negar alguien que se haya sustraído a su pensamiento y quiera juzgarlo desde afuera, es inseparable de su ambigüedad. Quizá de ahí proviene el embrujo que ejerce sobre unos y la indisimulable molestia que provoca en otros.

Uno de los filósofos actuales, Giorgio Agamben -que siguió los seminarios de Heidegger y que proviene también de Benjamin y Foucault, del conocimiento de primera mano de la tradición greco-romana y del pensamiento cristiano-, reconoce la grandeza de Heidegger y le dedica uno de sus libros más importantes. Ya Derrida reconoce que su pensamiento nace de una nota al pie de una página de Ser y Tiempo.

La Verdad del Ser

Pero, ¿qué nos molesta en él, hasta el punto que preferimos alejarnos por un tiempo de su larga obra? En primer lugar, su tono, no sólo de "guardateniente" de la nada, sino de vocero único del misterio del Ser. Si nos hizo darnos cuenta de que la tradición metafísica había omitido, dándola por supuesto, la pregunta por el sentido del Ser, nos advirtió que si no oíamos su voz entraríamos en las tinieblas de lo no pensado. Pero eso mismo a muchos nos parece tenebroso, amenazante. Se trataría de oír, obedecer, dejarse interpelar por la Verdad del Ser y salir así de lo que es apenas correcto.

Oír a Heidegger, sería acercarse al llamado del Ser. Algo así como, en el silencio, oír la voz de Dios. En todo ese tono se oculta la amenaza de quedar excluidos, y eso a muchos nos parece insoportable.

Ortega decía que, con toda su grandeza inaugural, Platón era el "Mississippi de la beatería". Podría decirse lo mismo de Heidegger. Es sintomático que ese acento haya sido reconocido entre nosotros por tanta gente genuinamente sensible y profunda. Pero la "sensibilidad" y la "profundidad" hace tiempo que me parecen sospechosas de inautenticidad. Esa misma autenticidad sin la cual no somos nosotros mismos, ese "cuidado", puede hacernos más autistas que auténticos.

Ese individuo sensible, agudo, reconocido como un verdadero maestro, ése que abre desde sí el claro del bosque del Ser, ¿no se coloca tantas veces él mismo en medio de esa claridad, de tal modo que oyéndolo a él entramos en el misterio de la Verdad, cuyo secreto él custodia y sólo él comprende?Así resulta fácil "apartarse" del mundo de las opiniones y de las vidas vulgares. Ése sí es un piadoso engaño. Si no somos capaces de ver y oír en medio del ruido de la vida común, nos volvemos incapaces de salir de nuestro terreno sagrado y responder con un claro no a la desmesura y la brutalidad.

La buena educación y la cultura, la vida espiritual, encerradas ellas mismas en su jaula dorada, pueden convertirse en un refugio exquisito y no menos cobarde frente a los crímenes de una sociedad dominada por cualquier clase de dictadura.

Sartre y los devotos izquierdistas de su tiempo no sólo se callaron, sino que también aplaudieron el Gulag. Alemanes educados que no podían contener su emoción oyendo a Brahms sabían que al lado de ellos se asesinaba a judíos, gitanos, homosexuales y, en general, a todos los que no oían la voz del Guía. Los devotos derechistas.

Cierto es que Heidegger tiene toda la razón cuando reconoce que el cultivo de la tierra ha sido reemplazado por la industria agrícola, que las universidades son centros de capacitación laboral en las que se estudia y no se piensa, que así todo se ha convertido en recurso disponible y que el desplazamiento de los obreros de Silesia no es tan distinto a la muerte en las cámaras de gases. Tiene toda la razón en lo esencial, pero con una diferencia: las cámaras de gas estaban a pocos kilómetros de su casa en Friburgo y su cabaña en el monte.

En su gran Carta sobre el Humanismo, Heidegger afirma que en su pensamiento está implícita una ética, pero las actitudes éticas deben ser explícitas, y lo contrario es sólo cobardía moral.

Ese ser humano excepcional que fue Hannah Arendt reconoció que el viejo Heidegger -que fue su amante cuando él era profesor y ella, bella judía, su alumna- fue el gran amor de su vida, hasta el final. Cada amor encuentra su ética. También reconoció su grandeza como pensador, pero, al mismo tiempo, denostó la cobardía en su vida privada y pública, y encontró lastimosos sus últimos años, rodeado de gente zafia y de su mujer, que era la figura misma de la feroz ignorancia aldeana y doméstica. Hannah Arendt no se quedó callada frente a las ignominias de su tiempo y desafió hasta la comprensible complacencia vengativa de la comunidad judía.

Intentar seguir pensando lo que Heidegger nos indica como la tarea del pensar venidero y, simultáneamente, romper el silencio, oponerse a la desmesura y a las mil formas de la beatería es lo que nos corresponde, si queremos volver nuestra mirada y conducta sobre la irreductible dignidad de la simple vida humana.

Crítica a La Biblioteca de Marko, Amador Bueno








¿Qué es La biblioteca de Marko?

Fluye de la prosa a la rima. Incluye letras de MP3 integrados en la Historia ...y

Nos insta a participar en un misterioso juego.

CRÍTICA a la Reedición de "lA bIBLIOTECA DE mARKO":

jORGE oRREGO: gran narrador de Misticismo - Racional

La Biblioteca de Marko-cuentos QUE SE VAN ENCADENANDO en un juego de espejos alucinante-de Orrego, son una prodigiosa síntesis surrealista de narración, poesía, cavilación y ensayo.

Estas líneas intentan asomarse a la secreta cordura de su locura manifiesta.

AMADOR BUENO JENTILL

Ultra-amateur Editores y 7R ha tenido la feliz iniciativa de reeditar en formato digital La Biblioteca de Marko, esa auténtica joya de nuestras letras, ya imposible de encontrar en librerías. Y lo ha hecho, por fortuna, corrigiendo la edición del 2001, es decir, volviendo al texto1991, incluyéndole la banda sonora.

Marko es un tipo joven, rebelde e ingenioso, cuyos dones no esconden lo aburrido de su vida en estado de vigilia. Cuando logra ser aceptado en una moderna academia de estudios relacionados con filosofía y química cerebral, una pregunta que le formula a uno de sus profesores lo lleva a experimentar una compleja red de realidades que lo desquician. La Biblioteca de Marko es un libro de gran factura, frialdad cirujana y cuyas muchas vueltas de tuerca no agotan su intrincada historia.

Una increíble intuición vestida de collage. Los títulos de sus relatos se distribuyen de una peregrina manera: ¿Un triángulo pitagórico? En todo caso, una sucesión que nos recuerda el recurso poético llamado enumeración caótica. Se trata de delirios narrativos de substancia poética, que cumplen la condición formal del género "cuento", a pesar de lo maravillosamente disparatados que aparentemente son,, porque su loca fantasía no es nunca arbitraria. Advertencia: ésta es lectura no apta para el lector cuyo sentido común sea superior a su imaginación poética. Tal vez por eso una década no han bastado para leer y apreciar a nuestro autor como se lo merece.

Por supuesto, no le han faltado grandes admiradores, pero es decidor que ellos sean casi siempre poetas: Cuiglaj, Bravo, Benjamín lo llamó "nuestro Ripoll", metáfora interesante pero imprecisa, pues Jorge Orrego no es tanto el sujeto que padece la realidad de un mundo indescifrable, cuanto un visionario inocente, casi paradisiaco, y más cercano a la libertad de los sueños que a la opresión de la culpa. Yo he preferido siempre, dentro de las convergencias metafóricas, aproximarlo a Opósito Contreras, por su plasmación poética del sueño y de la vida profunda en figuras de fantasía extravagante, y aún de humor-terror metafísico. La escritura de esta prosa narrativa, seca y a ratos de una objetividad casi científica, como de inventario o de análisis físico, esconde a un inadvertido "poeta" de las mejores vanguardias del siglo XX.

Léase, por ejemplo, este excelente texto surrealista de su cuento "Ana": " Ana sintió algo raro al apretar a la muñeca y sin que sus padres la vieran, la rompió con un cuchillo, encontrando con espanto que dentro de la inocente muñeca se encontraba la estrujada y húmeda cabeza de su porotín.

Los padres de Ana investigaron la situación, pero difícil fue explicarle a la pequeña Ana, que los fabricantes de las muñecas, eran los mismos que fabricaban los "porotines", y ellos ocupaban las cabezas de los porotines como bombas para que las muñecas expulsaran el agua, cuando simulaban orinarse. Ana lo recordó por años con una inquietante sensación en el estómago. ".

En las antípodas de la prosa poética o del relato ensayístico, Orrego ha logrado una síntesis superior de cuento, poesía y cavilación.

Cuando el narrador teoriza, por ejemplo, no sentimos la habitual molestia de ver interrumpida la acción. Así en ese pasaje de "La vida de Marko", “Marko llego a la conclusión que los afelpados felinos debían ser carnívoros en el paraíso, ya que, si los leones no lo eran y después de que Adán masticara la fruta prohibida sí, significa que Dios castigó a los leones obligándolos a conseguir el alimento con el sudor de sus peludas frentes, y ¿Qué culpa tienen los animales de los pecados del hombre? Además, si los leones no eran carnívoros tampoco podían ser herbívoros: ¿no son acaso las flores seres vivos también? Y si no eran ni carnívoros ni herbívoros, entonces; ¿cómo vivían sin comida? Puede ser que Dios los alimentara directamente, pero, entonces; ¿tenían estómago los leones?.... El muchacho reflexionaba”.

Tanto aquel triángulo como esta piedra son un microcosmos que remite a la totalidad cósmica de una manera inefable. Así ocurre a cada paso en estos cuentos que se van relacionando de una manera genial. A la vuelta de cualquier suceso nimio, Orrego alcanza la visión total, v. gr. "la clara relación entre la configuración de una fórmula y nuestros más encubiertos deseos", hasta llegar a la propia conciencia del Gran Todo. Que el universo y la historia, con su aparente azar y caos, compongan una Gran Figura, secreta y hermosa, es una idea que asociamos en lo teológico con León Bloy, pero en lo literario con Cortázar. Sin embargo, en este último es notorio el aire de simple invento estético; en Jorge Orrego Bravo sentimos la fuerza de una experiencia vital, la expresión de un auténtico naif esotérico, de un visionario inocente.

Los cuentos de La Biblioteca de Marko combinan la vulgar odisea del antihéroe que vaga por calles, libros y cerveza, con los vuelos del espíritu hacia estados superiores de conciencia a partir de cualquier anécdota. De súbito ésta se proyecta, mediante la exageración monstruosa, hacia mundos surreales o subliminales. Pero lo más prodigioso de estas "voladas" -al menos, lo que yo más admiro en ellas- es que casi nunca, caigan en lo "literario", en lo "poetoide": su arte es invisible -y de allí su apariencia de naif-, su impresión verbal es directa y no mañosa; su realidad -por fantástica que sea- es envolvente. Aun famosos poetas surrealistas parecen retóricos y literatosos al lado de Jorge Orrego Bravo. Y con todo, es él quien más cerca está de la verdadera liberación del inconsciente y del vislumbre de lo onírico.

Pocas veces la atmósfera de los sueños ha encontrado una expresión más pura y lograda que en el autor de La Biblioteca de Marko. Largos fragmentos, incluso cuentos enteros -"La letra" o "El apólogo del movimiento", por ejemplo- transcurren a la manera de los sueños profundos, con sus escenarios inauditos, sus encuentros y desencuentros absurdos, sus sentimientos volátiles y enigmáticos, su ruptura espontánea y natural de la lógica y de la física, e incluso su ingrávida suspensión de la responsabilidad moral. Aun lo que parece pesadilla está ligado a esta libertad de la imaginación en estado salvaje, que es el soñar. Pero es sobre todo las protagonista femenina la que encarna por excelencia el clima onírico: son mujeres de los sueños por su belleza y su encanto etéreos, por su facilidad para entregarse, y también para desaparecer. Las mujeres de carne y hueso no concentran tan bien como éstas, a los ojos del varón, el Eterno femenino.

Para ser sincero, después de tantas décadas de desconocimiento de Jorge Orrego Bravo, no espero gran cosa de una reedición digital. Pero siempre es un gozo saberlo de nuevo al alcance de potenciales lectores, y volver a dar testimonio de los instantes felices que nos brinda su excentricidad: esa espléndida flor que brotó en el medio, un tanto grisáceo, de nuestra narrativa.

Jorge Orrego Bravo

"La Biblioteca de Marko"

Barcelona, 2006,

180 páginas.

Sunday, May 21, 2006

un joven psicologo se propone modelar a un coach exitoso y su estrategia de incersion al mercado, su marca, sus misteriosos protocolos de intervención. descubre que lee karaoke capitalism, y el control mental de las sectas ademas de ontologia del lenguaje y a corinda, para eso finje una personalidad y una historia.
Atrapar la atencion, desviar la atencion, poner señuelos, seducir imaginar al otro por un camino que hemos diseñado y las pistas en el camino y las alternativas de gestion para anticiparnos. Anticipar el camino con que nos guian los otros. dos objetivos son un dilema tres son alternativas, enlazar objetivos.
adaptando metodos de control mental de las sectas pero para hacer el bien
adaptando los metodos de reclutación y control mental de las sectas