Sunday, June 11, 2006

Crítica a La Biblioteca de Marko, Amador Bueno








¿Qué es La biblioteca de Marko?

Fluye de la prosa a la rima. Incluye letras de MP3 integrados en la Historia ...y

Nos insta a participar en un misterioso juego.

CRÍTICA a la Reedición de "lA bIBLIOTECA DE mARKO":

jORGE oRREGO: gran narrador de Misticismo - Racional

La Biblioteca de Marko-cuentos QUE SE VAN ENCADENANDO en un juego de espejos alucinante-de Orrego, son una prodigiosa síntesis surrealista de narración, poesía, cavilación y ensayo.

Estas líneas intentan asomarse a la secreta cordura de su locura manifiesta.

AMADOR BUENO JENTILL

Ultra-amateur Editores y 7R ha tenido la feliz iniciativa de reeditar en formato digital La Biblioteca de Marko, esa auténtica joya de nuestras letras, ya imposible de encontrar en librerías. Y lo ha hecho, por fortuna, corrigiendo la edición del 2001, es decir, volviendo al texto1991, incluyéndole la banda sonora.

Marko es un tipo joven, rebelde e ingenioso, cuyos dones no esconden lo aburrido de su vida en estado de vigilia. Cuando logra ser aceptado en una moderna academia de estudios relacionados con filosofía y química cerebral, una pregunta que le formula a uno de sus profesores lo lleva a experimentar una compleja red de realidades que lo desquician. La Biblioteca de Marko es un libro de gran factura, frialdad cirujana y cuyas muchas vueltas de tuerca no agotan su intrincada historia.

Una increíble intuición vestida de collage. Los títulos de sus relatos se distribuyen de una peregrina manera: ¿Un triángulo pitagórico? En todo caso, una sucesión que nos recuerda el recurso poético llamado enumeración caótica. Se trata de delirios narrativos de substancia poética, que cumplen la condición formal del género "cuento", a pesar de lo maravillosamente disparatados que aparentemente son,, porque su loca fantasía no es nunca arbitraria. Advertencia: ésta es lectura no apta para el lector cuyo sentido común sea superior a su imaginación poética. Tal vez por eso una década no han bastado para leer y apreciar a nuestro autor como se lo merece.

Por supuesto, no le han faltado grandes admiradores, pero es decidor que ellos sean casi siempre poetas: Cuiglaj, Bravo, Benjamín lo llamó "nuestro Ripoll", metáfora interesante pero imprecisa, pues Jorge Orrego no es tanto el sujeto que padece la realidad de un mundo indescifrable, cuanto un visionario inocente, casi paradisiaco, y más cercano a la libertad de los sueños que a la opresión de la culpa. Yo he preferido siempre, dentro de las convergencias metafóricas, aproximarlo a Opósito Contreras, por su plasmación poética del sueño y de la vida profunda en figuras de fantasía extravagante, y aún de humor-terror metafísico. La escritura de esta prosa narrativa, seca y a ratos de una objetividad casi científica, como de inventario o de análisis físico, esconde a un inadvertido "poeta" de las mejores vanguardias del siglo XX.

Léase, por ejemplo, este excelente texto surrealista de su cuento "Ana": " Ana sintió algo raro al apretar a la muñeca y sin que sus padres la vieran, la rompió con un cuchillo, encontrando con espanto que dentro de la inocente muñeca se encontraba la estrujada y húmeda cabeza de su porotín.

Los padres de Ana investigaron la situación, pero difícil fue explicarle a la pequeña Ana, que los fabricantes de las muñecas, eran los mismos que fabricaban los "porotines", y ellos ocupaban las cabezas de los porotines como bombas para que las muñecas expulsaran el agua, cuando simulaban orinarse. Ana lo recordó por años con una inquietante sensación en el estómago. ".

En las antípodas de la prosa poética o del relato ensayístico, Orrego ha logrado una síntesis superior de cuento, poesía y cavilación.

Cuando el narrador teoriza, por ejemplo, no sentimos la habitual molestia de ver interrumpida la acción. Así en ese pasaje de "La vida de Marko", “Marko llego a la conclusión que los afelpados felinos debían ser carnívoros en el paraíso, ya que, si los leones no lo eran y después de que Adán masticara la fruta prohibida sí, significa que Dios castigó a los leones obligándolos a conseguir el alimento con el sudor de sus peludas frentes, y ¿Qué culpa tienen los animales de los pecados del hombre? Además, si los leones no eran carnívoros tampoco podían ser herbívoros: ¿no son acaso las flores seres vivos también? Y si no eran ni carnívoros ni herbívoros, entonces; ¿cómo vivían sin comida? Puede ser que Dios los alimentara directamente, pero, entonces; ¿tenían estómago los leones?.... El muchacho reflexionaba”.

Tanto aquel triángulo como esta piedra son un microcosmos que remite a la totalidad cósmica de una manera inefable. Así ocurre a cada paso en estos cuentos que se van relacionando de una manera genial. A la vuelta de cualquier suceso nimio, Orrego alcanza la visión total, v. gr. "la clara relación entre la configuración de una fórmula y nuestros más encubiertos deseos", hasta llegar a la propia conciencia del Gran Todo. Que el universo y la historia, con su aparente azar y caos, compongan una Gran Figura, secreta y hermosa, es una idea que asociamos en lo teológico con León Bloy, pero en lo literario con Cortázar. Sin embargo, en este último es notorio el aire de simple invento estético; en Jorge Orrego Bravo sentimos la fuerza de una experiencia vital, la expresión de un auténtico naif esotérico, de un visionario inocente.

Los cuentos de La Biblioteca de Marko combinan la vulgar odisea del antihéroe que vaga por calles, libros y cerveza, con los vuelos del espíritu hacia estados superiores de conciencia a partir de cualquier anécdota. De súbito ésta se proyecta, mediante la exageración monstruosa, hacia mundos surreales o subliminales. Pero lo más prodigioso de estas "voladas" -al menos, lo que yo más admiro en ellas- es que casi nunca, caigan en lo "literario", en lo "poetoide": su arte es invisible -y de allí su apariencia de naif-, su impresión verbal es directa y no mañosa; su realidad -por fantástica que sea- es envolvente. Aun famosos poetas surrealistas parecen retóricos y literatosos al lado de Jorge Orrego Bravo. Y con todo, es él quien más cerca está de la verdadera liberación del inconsciente y del vislumbre de lo onírico.

Pocas veces la atmósfera de los sueños ha encontrado una expresión más pura y lograda que en el autor de La Biblioteca de Marko. Largos fragmentos, incluso cuentos enteros -"La letra" o "El apólogo del movimiento", por ejemplo- transcurren a la manera de los sueños profundos, con sus escenarios inauditos, sus encuentros y desencuentros absurdos, sus sentimientos volátiles y enigmáticos, su ruptura espontánea y natural de la lógica y de la física, e incluso su ingrávida suspensión de la responsabilidad moral. Aun lo que parece pesadilla está ligado a esta libertad de la imaginación en estado salvaje, que es el soñar. Pero es sobre todo las protagonista femenina la que encarna por excelencia el clima onírico: son mujeres de los sueños por su belleza y su encanto etéreos, por su facilidad para entregarse, y también para desaparecer. Las mujeres de carne y hueso no concentran tan bien como éstas, a los ojos del varón, el Eterno femenino.

Para ser sincero, después de tantas décadas de desconocimiento de Jorge Orrego Bravo, no espero gran cosa de una reedición digital. Pero siempre es un gozo saberlo de nuevo al alcance de potenciales lectores, y volver a dar testimonio de los instantes felices que nos brinda su excentricidad: esa espléndida flor que brotó en el medio, un tanto grisáceo, de nuestra narrativa.

Jorge Orrego Bravo

"La Biblioteca de Marko"

Barcelona, 2006,

180 páginas.

No comments: