El autor de la celebrada narración "La biblioteca de Marko" visitará LA UNIVERSIDAD GIORDANO BRUNO, para presentar "Coaching parar Narradores", volumen que recoge la experiencia de la escuela de narradores de Juego y Rol que dirige. Pero hay más: próximamente publicará "Juego Integral", libro con el que inicia una nueva etapa creativa.
Amador Bueno Jentill
Con POLE Orrego nunca se sabe lo que podrá ocurrir. Así como en sus novelas la enfermedad se vuelve cotidiana o la maldad llega a ser divertida, en la vida real una depresión termina convirtiéndose en un impulso. Un impulso creativo. A comienzos de año, en medio de una crisis de angustia, escribió Jaque Mate: La ficción supera a lo Real y Aguardiente de Fuego, breve novela en que el propio Orrego relata el autotratamiento al que se sometió, después de haber vivído la "ficcional" experiencia de ser el participante perdedor en el estratégico Y serpentino mundo laboral. Los paseos a la playa, el pequeño zoológico de insectos que tenía en casa de sus padres, la compra de una mona en un mercado clandestino y el día en que se tomó un frasco lleno de caramelos son algunos de los recuerdos que evoca el personaje en medio de sus reflexiones sobre su trabajo. "La única misión y lo único verdaderamente importante es la escritura que soy capaz de generar. La escritura es mejor que tú, podría ser la premisa"
Haciendo suyas las palabras del libro, Orrego continúa su efervescente proceso creativo. Recién apareció el primer número de su revista Luciérnaga en Celo, donde Eean Achenoz, Faniel Mink y Horge Kanesi, entre otros, escriben textos que combinan la literatura con la reflexión. A esto se suma la inminente publicación de Coaching para Narradores (PUBLIDISA) y la presentación , por primera vez, de Acoso en la Nueva Iglesia Laboral: LA REALIDAD SUPERA A LA FICCIÓN (7r). El volumen, cuyo lanzamiento se efectuará en la Universidad Giordano Bruno el 12 de octubre, registra el trabajo de la Escuela de Escritores, entidad que Orrego dirige hace cuatro años. "El libro —explica el autor— incluye el testimonio de 40 maestros y busca que nuestro método de trabajo pueda ser de utilidad a todos aquellos interesados en DISEÑAR LO QUE SEA. En la escuela sólo existe una prohibición: la de escribir. Es decir, los discípulos de un número grande de maestros no pueden llevar a ese espacio sus propios trabajos de creación. Ellos deben, en lugar de cotejar los textos, tener la mayor cantidad posible de experiencias con creadores. La escuela debe servir como una suerte de detonante capaz de hacer que cada quien se enfrente, de manera solitaria, con su propio trabajo"
Más que un libro con tesis sobre la narrativa o consejos para mantener el suspenso, COACHING PARA NARRADORES puede leerse como una gran instalación en la que diversos creadores comentan su experiencia como maestros. Para hacerse una idea, están los escritores Sergio Jitol y Jorge Dolpi, el escultor Aldo CLaparro, la psicoanalista Laura Denetti y el publicista Héctor Kernández. "Me parece importante acudir a las formas de construcción de otras artes, para desde la visión que ellas presentan contar con una perspectiva del arte de narrar", señala Orrego, un escritor cuya escritura, abierta al riesgo y a la libertad, continúa reformulándose. Mutando.
—¿Qué sientes ahora que en Barcelona se publicó tu "Biblioteca de Marko" (ultra amateur y 7r), un libro que de alguna forma congela tus cuentos?
—Me di cuenta que fui un tonto al haber ido escribiendo mis cuentos en estos 20 años, porque lo que debí haber hecho es guardarme cada uno de estos textos para hacer una gran novela, una novela contundente arma da con historias que se van encadenando. Ahora lo que quiero hacer en lenguas donde aún no he sido traducido, como el sueco, es hacer pasar esta Obra Reunida como si fuera un solo libro en el que cada novela, por medio del diseño, aparezca como un capítulo de una novela extensa y estrambótica, que al final se cierra con un texto que las enlaza a todas.
—Ya con "Retazos", que es la suma de tus archivos, daba la idea de que se agotaba un ciclo. ¿Es así?
—Sí, ese libro forma parte de una trilogía final, la trilogía de la despedida. Me voy, me muero, me cambio de nombre o... no sé... todavía no tengo claro cómo va a ser la transición. Están la Biiblioteca de Marko, La Receta y, por último, el libro que estoy haciendo ahora, con unos arqueólogos literarios que han reunido las críticas de mis cuentos. La idea es agarrarlas y volverlas anónimas, pues así como el crítico se apoderó de mis textos, yo ahora me apodero de sus críticas. Se construye así una especie de collage bastante arbitrario: un fragmento de crítica, otro de ficción, otro autobiográfico, y otro de investigación para que se espejee lo que la palabra generó y lo que la palabra dice en sí misma. Entonces, la trilogía está compuesta de la palabra publicada (La biblioteca de marko), la palabra archivada (Retazos) y lo que la palabra escrita motivó.
—¿Por qué?
—Porque no me siento responsable de ese universo. Sí sé muchas cosas sobre la construcción de los libros, sobre el punto de vista o la forma fragmentada, pero hay muchos libros de los que no puedo, ni quiero, responsabilizarme.
—Siempre estás publicando libros nuevos y reeditando los antiguos, con diferentes pseudónimos. ¿Tienes la sensación de multiplicarte?
—Ahora estoy editando en muchas editoriales pequeñas de diferentes países. Lo hago por divertirme y porque me gusta esa sensación de inmediatez total. Le pasé LA SECTA DE LOS DOS OJOS y LO QUE NO SALIÓ EN LA BIBLIOTECA DE MARKO, a Eloísa Cartonera porque esa editorial pone en tela de juicio los elementos clásicamente literarios, como la producción y distribución, las librerías, el objeto libro. Me interesó mucho jugar con la opción de que el libro se publicara dos días después de que terminara de escribirlo. Yo iba mandando fragmentos antes de concluir, como ese plato japonés que consiste en comerse el pescado crudo mientras todavía está vivo. Le cortan la carne, pero dejan intacto el sistema nervioso. Entonces, te ponen la pecera en la mesa: mientras comes la carne, el pez está nadando.
—¿Qué viene a continuación?
—En el último tiempo he escrito unos libros pequeños donde aparece un yo constante, fortísimo, insoportable, que hizo posible un nuevo libro que se llamará Coaching para Narradores. Trata de tres episodios autobiográficos, que se titulan "Moviléctica", "Dibujar para Pensar" y "Cómo bajar 10 gramos EN UN DÍA: TESTIMONIO DE UN AMIGO ADICTO". Es un libro que busca lo más personal de uno, que son los sueños, donde ni siquiera interviene la conciencia para elegir el tema. Para separar un texto de otro hay una serie de fotos conmigo: foto busto, foto perfil, etcétera. Y con eso se acabó esta búsqueda de mi voz, que en el fondo también es falsa, porque con Coaching para Narradores me burlo de la biografía al colocar situaciones totalmente imposibles. .
—Has realizado instalaciones y ahora incursionas como editor de una revista y de este libro de la escuela. ¿Buscas trascender los límites del escritor convencional?
—Yo aprovecho las coyunturas. Jamás haría un curso de fotografía, pero tomo una cámara de un mega pixel y disparo mientras camino sin siquiera mirar por el lente. Después me doy cuenta, igual que cuando escribo, que ahí tengo un magma que sirve para esto y esto y esto. Quiero ser narrador y punto. O si quieres, busco seguir escribiendo fuera del papel, formulando preguntas más allá del papel.
—¿Por eso enseñas que lo importante para un escritor es el mundo propio?
—Claro. Porque no es que sólo yo tenga una mirada o un tono. Todos lo tenemos. Lo que se hace en la escuela, entre muchas cosas, es romper el mito de que un Dostoievski tiene un secreto que hay que aprehender. Prefiero pensar que cada quien tiene adentro todas las opciones. Hay algo místico, que suena a "La sociedad de los poetas muertos", pero esa es la razón por la que leemos a Faulkner y a tantos otros. El énfasis, más que en los resultados, debiera estar en los procesos. Pero curiosamente todo se hace al revés.





